Filipe Mora Porteiro

La extracción de arena en las zonas costeras de Azores es una actividad con mucho impacto económico

Filipe Mora Porteiro, director regional de Assuntos do Mar (Governo Regional dos Açores), se refirió a la actividad de extracción de arena en zonas costeras de estas islas para la construcción civil. “Se trata de una actividad socioeconómica, de economía azul, que aparentemente no tiene gran importancia”, relata, “pero cuando esta materia prima falta, te das cuenta de que es una actividad con mucho impacto económico en la región”, especialmente en el sector de la construcción civil, que es una actividad relevante.

Ante esta actividad, explicó Porteiro, “era importante conocer los impactos en el medio marino, pues sabíamos que era de pequeña escala, pero no conocíamos los ambientes arenosos, costeros y su composición en términos de faunística y su dinámica, su hidrodinámica” y, por tanto, la capacidad de recuperación después de la extracción. Esta es la principal motivación que les llevó a hacer este estudio en el ámbito del proyecto PLASMAR y entender así el impacto de esta actividad de extracción en los ambientes costeros sedimentarios a lo largo de las islas de las Azores. Cabe destacar que estos impactos afectan esencialmente a aspectos físicos, a la destrucción y alteración de la configuración del hábitat; y a aspectos biológicos por la retirada y por la extracción del fondo, de organismos marinos, plantas, algas y animales, lo que, en consecuencia, implica la disminución de la biodiversidad.

En este sentido, Porteiro detalló que para el estudio realizaron una extracción con bombas a unos veinte metros de profundidad en todas las islas, en áreas predefinidas en base a criterios rigurosos y con un estudio de ordenamiento del espacio marítimo, de interacción tierra-mar en la zona costera, en el que se definieron áreas. Los resultados mostraron que esta actividad “no tiene impactos en las zonas litorales, en primer lugar, por el fuerte dinamismo” y, además, “la extracción se llevó a cabo a una profundidad en la que el ambiente es muy dinámico y el sistema de hidrodinamismo es muy elevado y energético”. Pasadas unas semanas, la cicatriz, es decir, la presión causada por la bomba extractora, desaparecía completamente “y los análisis faunísticos, verificaron la inexistencia de diferencias significativas”, argumentó Porteiro. No obstante, concluyó, “vamos a seguir utilizando las metodologías que se desarrollaron para el proyecto PLASMAR y vamos a integrar esta información en el proceso de ordenamiento del espacio marítimo que está en desarrollo en este momento en la región y vamos a monitorizar esta actividad”.

Filipe Mora Porteiro, director regional de Assuntos do Mar (Governo Regional dos Açores), se refirió a la actividad de extracción de arena en zonas costeras de estas islas para la construcción civil. “Se trata de una actividad socioeconómica, de economía azul, que aparentemente no tiene gran importancia”, relata, “pero cuando esta materia prima falta, te das cuenta de que es una actividad con mucho impacto económico en la región”, especialmente en el sector de la construcción civil, que es una actividad relevante.

Ante esta actividad, explicó Porteiro, “era importante conocer los impactos en el medio marino, pues sabíamos que era de pequeña escala, pero no conocíamos los ambientes arenosos, costeros y su composición en términos de faunística y su dinámica, su hidrodinámica” y, por tanto, la capacidad de recuperación después de la extracción. Esta es la principal motivación que les llevó a hacer este estudio en el ámbito del proyecto PLASMAR y entender así el impacto de esta actividad de extracción en los ambientes costeros sedimentarios a lo largo de las islas de las Azores. Cabe destacar que estos impactos afectan esencialmente a aspectos físicos, a la destrucción y alteración de la configuración del hábitat; y a aspectos biológicos por la retirada y por la extracción del fondo, de organismos marinos, plantas, algas y animales, lo que, en consecuencia, implica la disminución de la biodiversidad.

En este sentido, Porteiro detalló que para el estudio realizaron una extracción con bombas a unos veinte metros de profundidad en todas las islas, en áreas predefinidas en base a criterios rigurosos y con un estudio de ordenamiento del espacio marítimo, de interacción tierra-mar en la zona costera, en el que se definieron áreas. Los resultados mostraron que esta actividad “no tiene impactos en las zonas litorales, en primer lugar, por el fuerte dinamismo” y, además, “la extracción se llevó a cabo a una profundidad en la que el ambiente es muy dinámico y el sistema de hidrodinamismo es muy elevado y energético”. Pasadas unas semanas, la cicatriz, es decir, la presión causada por la bomba extractora, desaparecía completamente “y los análisis faunísticos, verificaron la inexistencia de diferencias significativas”, argumentó Porteiro. No obstante, concluyó, “vamos a seguir utilizando las metodologías que se desarrollaron para el proyecto PLASMAR y vamos a integrar esta información en el proceso de ordenamiento del espacio marítimo que está en desarrollo en este momento en la región y vamos a monitorizar esta actividad”.