Dra. Alicia Herrera Ulibarri

En Canarias hay zonas con el doble de plástico que de zooplancton

El proyecto PLASMAR también ha incluido la realización de distintos estudios sobre la contaminación por microplásticos, aquellos residuos de este material con un tamaño inferior a cinco milímetros. La investigadora del grupo EOMAR del IU-ECOAQUA, Alicia Herrera, explicó que han encontrado áreas con valores de contaminación superiores a 300 gramos por metro cuadrado de arena, lo que suponen cifras “bastante altas”, aseveró. Por otra parte, Herrera detalló que han realizado estudios en la superficie del mar de Canarias, Madeira y Azores, mediante el sistema ‘red manta’, un método que recolecta todo lo que está flotando en el mar, tanto plástico como el zooplancton, encontrando valores muy variables que van desde 15 mil partículas por kilómetro cuadrado hasta más de 1 millón de partículas por kilómetro cuadrado. Estos datos “son alarmantes y están en el nivel de los más altos del planeta”, advirtió Herrera, quien subrayó que “en Canarias hay zonas con el doble de plástico que de zooplancton, lo que nos indica que hay organismos marinos como ballenas, tiburones ballena o las mantas raya, que están comiendo más plástico que alimento”, con la grave repercusión que conlleva para la salud de estas especies.

Otros datos obtenidos en estos estudios desvelaron que el 78% de las caballas analizadas tenían microplásticos en el estómago. Con todos estos datos “nos hemos planteado como estudios a futuro saber realmente qué impacto tienen los microplásticos en los organismos marinos porque, además, estos materiales tienen contaminantes químicos asociados y queremos saber qué sucede cuando los comen”. Para ello, explicó Herrera, “estamos desarrollando distintos biomarcadores como el índice que nos va a indicar el efecto en el estado de salud de ese organismo”. Asimismo, Herrera expresó la importancia de estos análisis a la hora de realizar una planificación espacial marítima. Por ejemplo, cuando se necesita información sobre qué zonas pueden ser o no aptas para determinadas actividades como la acuicultura, “pues en un lugar donde haya demasiada concentración de microplásticos puede no ser indicada para esta actividad”, concluyó la investigadora.

El proyecto PLASMAR también ha incluido la realización de distintos estudios sobre la contaminación por microplásticos, aquellos residuos de este material con un tamaño inferior a cinco milímetros. La investigadora del grupo EOMAR del IU-ECOAQUA, Alicia Herrera, explicó que han encontrado áreas con valores de contaminación superiores a 300 gramos por metro cuadrado de arena, lo que suponen cifras “bastante altas”, aseveró. Por otra parte, Herrera detalló que han realizado estudios en la superficie del mar de Canarias, Madeira y Azores, mediante el sistema ‘red manta’, un método que recolecta todo lo que está flotando en el mar, tanto plástico como el zooplancton, encontrando valores muy variables que van desde 15 mil partículas por kilómetro cuadrado hasta más de 1 millón de partículas por kilómetro cuadrado. Estos datos “son alarmantes y están en el nivel de los más altos del planeta”, advirtió Herrera, quien subrayó que “en Canarias hay zonas con el doble de plástico que de zooplancton, lo que nos indica que hay organismos marinos como ballenas, tiburones ballena o las mantas raya, que están comiendo más plástico que alimento”, con la grave repercusión que conlleva para la salud de estas especies.

Otros datos obtenidos en estos estudios desvelaron que el 78% de las caballas analizadas tenían microplásticos en el estómago. Con todos estos datos “nos hemos planteado como estudios a futuro saber realmente qué impacto tienen los microplásticos en los organismos marinos porque, además, estos materiales tienen contaminantes químicos asociados y queremos saber qué sucede cuando los comen”. Para ello, explicó Herrera, “estamos desarrollando distintos biomarcadores como el índice que nos va a indicar el efecto en el estado de salud de ese organismo”. Asimismo, Herrera expresó la importancia de estos análisis a la hora de realizar una planificación espacial marítima. Por ejemplo, cuando se necesita información sobre qué zonas pueden ser o no aptas para determinadas actividades como la acuicultura, “pues en un lugar donde haya demasiada concentración de microplásticos puede no ser indicada para esta actividad”, concluyó la investigadora.